La Retórica de Aristóteles se cuela en la Blogosfera
Iván Pino ha descubierto quién está detrás de Copyblogger. No es Brian Clark, es Aristóteles.
El autor de Copyblogger, Brian Clark, es es uno de los mayores gurús sobre la comunicación 2.0. Su blog está lleno de interesantísimos articulos que todo blogero debería leer. Como buen seguidor de la blogosfera y experto en guías y tendencias de la comunicación corporativa, Iván Pino navega habitualmente por los escritos de Clark. Pero además de experto en comunicación institucional, Pino es un magnífico orador y conocedor de la retórica clásica, que así llamada pareciera algo obsoleto. Pues Iván nos descubre que no es así. La estrucura aristotélica del discurso está guiando a los modernos conquistadores de nuestra voluntad: los blogeros. Necesitados de una fórmula veloz, persuasiva y clara de comunicación, el siglo XXI d.C. redescubre al siglo IV a.C. Y es que el hombre sigue siendo el mismo.
Recuperemos en esta entrada la estructura discursiva defendida por Aristóteles y posteriormente adoptada por el mundo romano:
La estructura del discurso
El exordio busca hacer al auditorio benévolo, atento y dócil. Su función es señalizar que el discurso comienza, atraer la atención del receptor, disipar animosidades, granjear simpatías, fijar el interés del receptor y establecer el tema, tesis u objetivo.
La proposición es una enunciación breve y clara del tema que se va a tratar.
La división es la enumeración de las partes de que va a tratar el discurso.
La narratio, desarrollo o exposición es la parte más extensa del discurso y cuenta los hechos necesarios para demostrar la conclusión que se persigue. Si el tema presenta subdivisiones, es preciso adoptar un orden conveniente (partitio o divisio). En la partitio tenemos que despojar al asunto de los elementos que no nos conviene mencionar y desarrollar y amplificar aquellos que sí nos convienen
La argumentación es la parte donde se aducen las pruebas que confirman la propia posición revelada en la tesis de la exposición (confirmatio o probatio) y se refutan las de la tesis que sostiene la parte contraria (refutatio o reprehensio), dos partes que Quintiliano considera independientes, de forma que para él el discurso forense tendría cinco. La confirmación exige el empleo de argumentos lógicos y de las figuras estilísticas del énfasis. También es un lugar apropiado para el postulado o enunciado sin prueba, siempre que no debilite nuestra credibilidad, para lo cual hay que recurrir al postulado no veraz pero plausible (hipótesis), a fin de debilitar al adversario desorientando su credibilidad; lo mejor en ese caso es sugerirlo y no decirlo. Se recurre a una lógica retórica o dialéctica que no tiene gran cosa que ver con la lógica científica, pues su cometido no es hallar la verdad sino convencer. Se funda más en lo verosímil que en lo verdadero, de ahí su vinculación con la demagogia. Para los discursos monográficos enfocados a la persuasión, convienen las estructuras gradativas ascendentes. En el caso del discurso periodístico, la tendencia del lector a abandonar al principio recomienda el uso de la estructura opuesta: colocar lo más importante al principio. La retórica clásica recomienda para los discursos argumentativos monográficos el orden nestoriano, el 2,1,3: esto es, en primer lugar los argumentos medianamente fuertes, en segundo lugar los más flacos y débiles y en último lugar los más fuertes.
La peroración es la parte destinada a inclinar la voluntad del oyente suscitando sus afectos, recurriendo a móviles éticos o pragmáticos y provocando su compasión (conquestio o conmiseratio) y su indignación (indignatio) para atraer la piedad del público y lograr su participación emotiva, mediante recursos estilísticos patéticos; incluye lugares de casos de fortuna: enfermedad, mala suerte, desgracias… Resume y sintetiza lo que fue desarrollado para facilitar el recuerdo de los puntos fuertes y lanzar la apelación a los afectos; es un buen lugar para lanzar un elemento nuevo, inesperado e interesante, el argumento-puñetazo que refuerce todos los demás creando en el que escucha una impresión final positiva y favorable.
En definitiva, el conocimiento de cómo comunicar correctamente no sólo está circunscrito al ámbito de la oratoria.
Muchas gracias por los calificativos, buen amigo. Sabía que este artículo te iba a encantar. Ya ves que la marca de la retórica es indeleble. Un fuerte abrazo.
@Iván Pino
Qué honor leerte por aquí, admirado amigo. Sigue con tu trabajo on-line. Como siempre, Iván, estás abriendo las rutas que otros/as seguirán y seguimos. Otro abrazo cibernético.